domingo, 31 de marzo de 2024

A la luna


S茅 que sospechas que mi sonrisa no es habitual
S茅 que piensas sobre aquello que me hace cantar mas agudo de lo normal
S茅 que te has dado cuenta que ya no hablo con duda
Ni duermo con tantas capas, sino mas bien desnuda

S茅 que notas que ahora camino con un poco mas de fuerza
Que ya no tengo tanto miedo a resbalar por las rejas
S茅 que ahora me observas con curiosidad
Porque antes te declaraba todas las penas del mundo
y ahora solo espero que el mundo se llene de tranquilidad

S茅 que te has preguntado por qu茅 ya no doy tantas vueltas
Pero en eso si que te equivocas, es solo que ahora finjo no darlas tan fuerte para que al parar las nauseas y el mareo no me tienten

S茅 que pensaste que no volver铆a a sentir lo mismo
Porque lloramos juntas hasta que quiz谩s ya no tenia sentido
Pero ahora lo siento de nuevo, y es como un mill贸n de sismos..

No, te miento, los sismos asustan y m谩s cuando eres una casa antigua, a veces sucede que un peque帽o sismo hace tambalear al edificio mas estructurado y fuerte de todos, y las secuelas parecen permanecer por a帽os y a帽os en aquellas peque帽as grietas dentro del concreto, casi imperceptibles, ahora, si eso le ocurre a un edificio, con las personas no es demasiado distinto. ¿Sabes? somos como ellos. Algunos son edificios, otros somos casas antiguas.

Nos construyeron de la tierra, pusieron cimientos a trav茅s del tiempo y ladrillos, uno tras otro, nos pusieron ventanas que dan al sol y puertas en donde entran transe煤ntes curiosos, sin preguntar. Nos pintaron una fachada y crearon un interior c贸modo, en donde puedan dormir seguros y reposar. Sin embargo sin importar que tan fuertes sean las varillas que sostienen los ladrillos, ni que tan fuerte sea nuestro terreno, el movimiento o evento mas inesperado nos hace temblar, quiz谩s deslizar, o quiz谩s derrumbar.

No, esta vez definitivamente no se siente como un sismo expectante al derrumbe y a las grietas, sino m谩s bien como la vibraci贸n del aire, como una brisa fuerte y amable que recorre el hogar ventilando cada esquina de cada sal贸n, renovando el ambiente y calmando al durmiente. Es la brisa que recorre el bosque entero, que viaja de polo a polo, sin rechistar y sin avisar, que hace bailar a las hojas, las ramas, e incluso, a corazones.

Esta vez notas que sue帽o distinto, y est谩s en lo correcto
Ahora sue帽o con cimientos fuertes, reposo seguro
Un deseo infinito de reciprocidad 
Un cari帽o latente que encontrar


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